A no ser que hayas estado viviendo en una comunidad amish, te hayas marcado un “Outlander” a lo Claire Randall o hayas estado de un salto a otro en el tiempo con tu DeLorean, seguro que has oído hablar de la huella de carbono y de cómo reducirla. Si aún no tienes claro lo que es o eres ese ermitaño con alergia al wifi, te desvelamos las claves para ponerte al día y ya de paso, salvar nuestro planeta (y el tuyo también. Y es que el lunes 26 de marzo celebramos el Día Mundial del Clima ¿Te unes?

La famosa huella de carbono consiste en el conjunto de emisiones directas o indirectas de todos los gases de efecto invernadero producidos por una persona, organización, evento, producto, ciudad o estado y que se acumulan en la atmósfera. Se mide en toneladas de CO2 equivalentes y se puede calcular tanto para organizaciones y empresas, como para cada persona individualmente.

Las otras: la hídrica y la ecológica

Quizás también habrás oído hablar de las primas hermanas de la huella de carbono: la ecológica y la hídrica. La huella ecológica es un indicador de sostenibilidad que trata de medir el impacto que nuestro modo de vida tiene sobre el entorno. Es decir, muestra cuánta tierra productiva y agua utilizamos para producir todos los recursos que consumimos. Se mide en hectáreas.

La huella hídrica mide la cantidad de agua dulce usada para desarrollar cualquier actividad. Se mide por volumen de agua consumida y/o contaminada por unidad de tiempo. La huella hídrica media anual de una persona es de 1.385 m3, lo que equivale a media piscina olímpica por persona.

Cómo no dejar huella de carbono

Todas estas huellas están provocando la aceleración del cambio climático con sus consecuencias negativas para la vida de nuestro planeta, como alteraciones en los ecosistemas, fenómenos meteorológicos extremos, migraciones masivas, extinción de especies, subida del nivel del mar…

Según explica el Ministerio para la Transición Ecológica, la información validada hasta ahora es suficiente para tomar medidas de forma inmediata, de acuerdo al denominado «principio de precaución» al que hace referencia el Artículo 3 de la Convención Marco sobre Cambio Climático: “La inercia, los retrasos y la irreversibilidad del sistema climático son factores muy importantes a tener en cuenta y, cuanto más se tarde en tomar esas medidas, los efectos del incremento de las concentraciones de los gases de efecto invernadero serán menos reversibles”.

¿Y qué puedes hacer tú?

La huella de carbono no para de crecer. Desde 1961 se ha multiplicado por 11 y ya supone el 60 % del impacto total del hombre en el medio ambiente, según estima la Global Footprint Network.

Y si hablamos de huella de carbono digital, los últimos datos apuntan a que suponen el 2% de la emisión mundial de gases con efecto invernadero. El uso de las tecnologías de la información y la comunicación también genera contaminación, con pequeñas acciones como borrar correos electrónicos antiguos, enviar un mensaje de WhatsApp o hacer una consulta en Google. Y estos son algunos ejemplos sorprendentes:

  • Enviar 65 mensajes de correo electrónico equivale aproximadamente a conducir un kilómetro en coche. Cada día se envían unos 280.000 millones.
  • Las emisiones anuales de carbono por usuario en Facebook rondan los 299 gramos de CO2.
  • El uso de Spotify produce entre 200 y 350 mil toneladas de CO2 al año.

Tú (sí, tú) también eres el responsable con tus hábitos de consumo de reducir la huella y frenar el impacto ambiental con pequeños gestos en tu día a día. Casi el 50% está dispuesta a cambiar sus hábitos según la consulta ciudadana internacional World Wide Views. ¿Te unes tú también? En la siguiente infografía te damos unas cuantas pistas sobre cómo hacerlo:

infografiahuelladecarbono

¿Qué se está haciendo en Ontime?

Porque una acción vale más que mil palabras, nos hemos puesto manos a la obra para cumplir con nuestro compromiso ambiental marcando planes de acción claros que contribuirán a nuestro programa de sostenibilidad.

Una de las medidas más importantes para la reducción de nuestra huella de carbono consiste en la renovación de flota por vehículos más eficientes y que utilicen combustibles alternativos al gasoil.

Otra acción es la concienciación y formación del personal en conducción eficiente. ¿Sabes de qué se trata? ¡Te lo contamos!  Consiste en un modo de conducir el vehículo que tiene como objetivo lograr un bajo consumo de carburante y, por consiguiente, la reducción de la contaminación ambiental. Además, se disminuyen los posibles riesgos en carretera.

Estamos trabajando, además, en que la energía de todas nuestras instalaciones proceda de fuentes 100% renovables.

¡Y seguimos! Y tú… ¿Qué haces por el planeta?